Recuerdo que ese día estaba jugando tranquilo, sin esperar nada fuera de lo común. Decidí grabar por diversión, sin imaginar que ese video cambiaría todo. Mientras jugaba, me dejé llevar, reaccionando de forma natural, riéndome, disfrutando el momento sin filtros ni poses. Mi carisma hizo que la gente se enganchara al instante.
Cuando subí el video, empezaron a llegar comentarios inesperados. Muchos me comparaban con youtubers famosos, otros decían que mi autenticidad los atrapaba. De un momento a otro, las visitas subieron como la espuma y mi comunidad comenzó a crecer. Personas de todas partes me decían que siguiera subiendo videos, que les encantaba mi forma de ser y la energía que transmitía. Fue ahí cuando entendí que podía hacer algo grande en redes sociales. Ese video no solo se volvió viral, sino que marcó el inicio de mi camino como creador de contenido.
